INTRODUCCIÓN:
Existen dos tipos de escritores
según la manera de concebir sus obras. Los hay de “mapa” y los de “brújula”.
Los primeros estructuran su obra desde el principio a grandes rasgos y los
segundos empiezan a escribir y confían en su instinto para ir desarrollando su
historia. Ambas técnicas son válidas, pero en cualquier taller o escuela de
escritura os enseñarán a construir vuestras historias a partir de un mapa, de
una estructura.
LA IDEA:
Partimos siempre de una idea, el
germen que nos motiva a escribir una historia. Hoy pondremos como ejemplo un
thriller psicológico. Un hombre que lo tenía todo en la vida, una familia
feliz, un buen trabajo, salud y dinero. A este hombre, un día le ocurre algo y
en una semana, los acontecimientos lo llevarán a plantearse acabar con su vida.
A este hombre le llamaremos Ángel Caballero y él nos ayudará durante todo este
taller.
EL BRAIMSTORMING O LLUVIA DE IDEAS:
Ya tenemos una idea y ahora
debemos construir una trama. La lluvia de ideas debe ser una locura. Es tan
fácil como escribir en una hoja, en post-it o como nos apetezca todo aquello
que se nos ocurra. Debemos anotarlo todo, por estúpido que parezca. Siempre
estamos a tiempo de desechar ideas. En este braimstorming
no solo anotaremos ocurrencias argumentales, también empezaremos a idear a
nuestros personajes y los escenarios por lo que transcurrirá la historia. Es en
este momento del proceso cuando tenemos que conocer “la clave o el detonante”.
LA CLAVE O EL DETONANTE:
Como en la vida misma, en
cualquier novela o relato, toda historia tiene un punto de inflexión. Es el
momento en el que ocurre algo. Le llamamos clave o detonante y es aquello que
justificará que nuestra trama sea interesante. Si no hay clave o detonante,
nuestra historia se convierte en plana y no tiene ningún interés para el
lector. En el caso de Ángel Caballero, ¿cuál creéis que podría ser el detonante?
¿Por qué cambia su vida? ¿Por qué se plantea el suicidio una semana después?
EL ESTILO NARRATIVO Y LA VOZ NARRATIVA:
En este taller repetiré hasta la
saciedad el concepto “atrapar al lector”, porque nuestro objetivo es que la
persona que nos lea no se aburra ni un solo momento, que no quiera parar de
leer y, sobre todo, que se sumerja en la trama y quede para siempre atrapado.
Es por ese motivo que nuestro
estilo de escritura y el tono narrativo tiene que estar acorde a la trama. Por
ejemplo, en el caso que nos ocupa, un “thriller psicológico”, no podemos tener
un tono jocoso o extremadamente equidistante. Debemos decidir quién será el
narrador y en qué tiempo narrará.
Os ofrezco cuatro posibilidades
para este tipo de historia. ¿Cuál creéis que sería la correcta?
-
Narrador en pasado y tercera persona
-
Narrador en presente y tercera persona
-
Narrador en pasado y primera persona
-
Narrador en presente y primera persona
Correctas son las cuatro, pero
debemos elegir la que mejor convenga. En el caso que nos ocupa, yo,
personalmente, escogería la tercera: narrador en pasado y primera persona.
¿Por qué?
En pasado, porque es el más común
y el que acostumbra a ser más cómodo para el lector. Más del 70% de las novelas
están escritas en pasado. ¿Y por qué en primera persona? En novelas corales, en
las que conviven muchos personajes, es siempre recomendable escribir con un
narrador omnisciente o un narrador testigo, alguien imparcial, sin opinión o
con muy poca, ni protagonismo. En una historia como la que nos ocupa, en la que
tenemos que conocer las vicisitudes que vive nuestro protagonista, lo mejor es
que sea el propio Ángel Caballero quien nos lo cuente con su propia voz.
LA ESTRUCTURA:
Partiendo de las tres partes
principales de cualquier estructuración de textos (introducción, nudo y
desenlace), nuestra trama la podemos plantear de diferentes maneras:
-
Cronológica o lineal: Cuando la planteamos de
principio a fin según el orden que se suceden los acontecimientos.
-
Retrospectiva: Es cuando el relato vuelve al
pasado
-
Anticipativa: Se relatan acontecimientos que
sucederán posteriormente en el tiempo.
En el caso de lo que le sucede a
Ángel Caballero podríamos usar las tres estructuras. Imaginad una estructura
anticipativa, en la que el primer capítulo, la primera página o incluso el
primer párrafo nos presenta a un hombre sentado en la cornisa de un edificio,
llorando como un niño y sopesando la posibilidad de lanzarse al vacío. Durante
el resto del relato podemos ir hacia adelante, hacia atrás…
TÉCNICAS Y TRUCOS DE ESCRITURA:
EL
RITMO: Es imprescindible. El ritmo es
una de las claves de todo desarrollo. Es lo que conseguirá tener al lector
conectado a la historia. No confundir un ritmo alto con la precipitación.
EL
INICIO: En un mundo como el actual donde la inmediatez y la impaciencia está a
la orden del día es primordial conectar al lector desde el minuto 1. Evitad
prólogos largos y procurad que la acción empiece lo antes posible. Un 30% de
los lectores abandonan la lectura de un libro en las primeras veinte páginas.
Si puede explotar una bomba, podemos matar a un personaje o colocamos una
escena erótica o sexual habremos conseguido generar tensión.
LOS
CAPÍTULOS: Han de ser cortos. Capítulos de cinco o seis páginas Word. Le da
mucha agilidad a la lectura y el lector tiene la sensación de que está
devorando el libro.
LOS
GIROS: Son puntos de inflexión de la trama, momentos clave o detonantes que
hacen que la historia cambie de rumbo o nos aporte nuevos elementos. Lo ideal
es que una novela tenga entre tres y cinco giros. Muchos más cambios de rumbo
pueden provocar que el lector se pierda entre los entresijos de la trama. Hay
que ser muy hábil
EL
CLIFFHUNGER: Es una técnica utilizada originalmente en las series americanas y
que toda novela moderna debe incluir. El cliffhunger
es el final del capítulo y consiste en acabarlo con un halo de misterio o un
cabo suelto. En el caso de Ángel Caballero, después de tener a nuestro
protagonista en la cornisa, podemos acabar el capítulo con una simple frase que
dejará en suspense a nuestros lectores.
“Entonces, Ángel cerró los ojos,
cogió aire y se encomendó a un Dios con el que no hablaba desde hacía años.
Acababa de tomar una decisión.”.
EL
FLAIXBACK: Es un viaje en el tiempo al pasado. Es un recurso que utilizamos
para fortalecer situaciones o actitudes de los personajes. Es muy útil y suele
utilizarse en casi todas las novelas. Tened en cuenta que los comportamientos
de las personas, y en este caso de los personajes, vienen dados por un bagaje
donde los miedos, los traumas y la experiencia hacen que nos comportemos de una
manera determinada.
¿Por qué Ángel Caballero es tan
frágil como para plantearse el suicidio una semana después de rompérsele la
vida? Otras personas lo afrontarían, ¿no os parece? Pues bien, para que al
lector le sea creíble que un hombre puede pasar a plantearse el suicidio, una
manera de hacerlo es transportarlo al pasado, a su niñez por ejemplo y explicar
un suceso que le dé entidad a esa fragilidad que queremos mostrar.
LA CONSTRUCCIÓN DE LOS PERSONAJES:
Los dividiremos en cuatro grupos:
Protagonistas:
Aquel o aquellos a través de los cuales transcurre la acción principal de la
trama. En nuestro caso sería Ángel Caballero, quizás también la esposa.
Secundarios:
Son personajes que aportan contenido a la historia y que interactúan con cierta
relevancia con los protagonistas. Tienen entidad propia y apoyan al desarrollo
de la historia.
Figurantes:
Son personajes terciarios, que aparecen testimonialmente y que tienen muy poca
intervención. Muchas veces no tienen ni diálogo. En nuestro caso, un figurante
puede ser el conserje del edificio al que se sube Ángel. Quizás se cruzarán un
“buenos días” y poco más.
EL PROCESO DE DOCUMENTACIÓN:
Se
tiende a creer que el proceso de documentación es exclusivo de las novelas
históricas, pero documentarse no solo se refiere a datos históricos, sino a
pequeños detalles que creemos controlar pero que hay que contrastar. Horarios
de trenes, de museos, etc...
LA DESCRIPCIÓN:
Hace cincuenta o sesenta años la
gente estaba muy poco viajada, no había televisión y en general muy poco
material grafico. Eso provocaba que el autor tuviese que ahondar mucho en la
descripción, sobre todo de los paisajes, para que el lector se hiciese una
imagen del lugar que nos presentaba. Hoy en día, todos sabemos cómo es un
desierto o conocemos cómo puede ser de devastador un tsunami, de modo que no es
necesario recrearse mucho en las descripciones. Solo es un masaje de narrativa
que se hace el propio autor y al lector le aburre. Para ello, la técnica más
recomendable es la descripción sensorial, muy usada por ejemplo por Hemmingway.
Se trata de describir con los cinco sentidos, explicando qué evoca una imagen.
Si describes un quirófano pero no explicas a qué huele o si no explicas qué
ambiente se respira en él, lo único que harás es enumerar una serie de objetos
y de colores de una estancia.
En cuanto a los personajes,
exactamente lo mismo. Describir de manera muy exuberante los rasgos de un
personaje es contraproducente. Debemos permitir al lector que recree por sí
mismo cómo es físicamente ese personaje.
Solo describiremos aquellos rasgos físicos que sean relevantes. De hecho es más
importante explicar su perfil psicológico "¿por qué es así?".
Ejemplo: El último catón
(Matilde Asensi)
Al vernos llegar, uno de los cardenales, al que reconocí
inmediatamente como el Secretario de Estado, Angelo Sodano, se puso en pie y
vino a nuestro encuentro. Era un hombre de talla mediana y aparentaba unos
setenta y tantos años, con una amplia frente producto de una discreta calvicie
y con el pelo blanco engominado bajo el solideo de seda púrpura. Usaba unas
gafas anticuadas, de pasta terrosa y grandes cristales de forma cuadrangular, y
vestía sotana negra con ribetes y botones púrpuras, faja tornasolada y
calcetines del mismo color. Una discreta cruz pectoral de oro destacaba sobre
su pecho. Su Eminencia lucía una gran sonrisa amistosa cuando se acercó al
Prefecto para intercambiar los besos de salutación.
EL RITUAL DE ESCRITURA
El ánimo: Escribimos porque nos
gusta hacerlo, no porque sea una obligación, de modo que solo lo haremos cuando
nos apetezca y estaremos convencidos de que nos apetece hacerlo.
El clima y el entorno: Hay que
buscar un lugar tranquilo, cómodo y bien atemperado. Se trata de estar relajado
y encontrar el clima necesario para poder estar concentrado. Puedes acompañar
el proceso de escritura con un café, un té... o incluso un gintónic.
El mapa: Recuerda tener tu mapa o
el guión muy cerca para ir consultando la evolución de la trama.
EL BLOQUEO ¿QUÉ HACER?
También llamado "síndrome de
la hoja en blanco". Muchas veces tenemos el tiempo y las ganas de
escribir, incluso tenemos un ambiente idílico para hacerlo, pero la escritura
no fluye. No nos sale nada o lo que hacemos no nos convence.
En estos casos, siempre podemos
hacer una revisión de capítulos anteriores. Nos servirá para corregir frases o
palabras que no nos convenzan. Por un lado nos ayudará a conectar con la trama
y por otro, no tendrás la sensación de haber perdido el tiempo.
* Recordad que el mejor
entrenamiento de escritura es la lectura y es recomendable leer algo del mismo
género, de este modo te será más fácil encontrar el tono de tu voz narrativa.
Yo me reflejo mas como escritora brujula, que de mapa. Tengo una idea general però nada mas preconcebido. Aunque quizas si sea mas solido tener un argumento hilvanado mas lógico. Però me supone mas reto emocional ver hasta donde soy capaz de imaginar sobre la marcha. Quizàs como buena Escorpio no soporto la rutina y necesito cambios constantes. Y lo reflejo al escribir aunque no sea lo mas correcto
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