TALLER 2 - EL BRAIMSTORMING



LA IDEA:
¿Qué es una idea?

Es el germen, la luz que enciende la bombilla. Puede surgir en cualquier momento: preparando la cena, leyendo el periódico o mirando las noticias, en el vagón del tren o en una de esas noches de insomnio en que a los escritores se nos presenta "La gran ola".

La idea está compuesta por el mensaje que se desea transmitir y el género que utilizaremos para divulgarla. No vale decir: "voy a escribir una novela romántica o una novela de acción" y empezar a escribir. La idea es la primera pieza de un puzle que deberemos ir construyendo. Ella nos marcará el camino y nos servirá para configurar el resto de piezas que iremos montando a su alrededor.

En el caso del ejemplo que vimos en la clase anterior, Ángel Caballero es un hombre que lo tenía todo: una familia feliz, un buen trabajo, desahogo económico y un flamante coche nuevo de alta gama. Algo sucede durante una semana, para que acabe planteándose el suicidio.

En este caso práctico, ¿cuál creéis que sería la idea?

La idea a transmitir podría ser "la vulnerabilidad de un hombre que lo ha tenido todo que se hunde ante un problema. Y el género, un thriller psicológico o una novela intimista".

¿No os ha pasado que viendo las noticias os habéis puesto en la piel de alguien a quien le ha sucedido algo? Un desahucio, un crimen, un accidente absurdo... En ese momento habéis sentido y os habéis emocionado con ese suceso y algo nos remueve. Pues la idea, nos tiene que remover, tenemos que transmitirla para que nuestros lectores consigan entender lo que nosotros habíamos sentido antes.

La idea es el corazón que bombeará el mensaje, las venas y las arterias son las líneas argumentales y el resto de órganos vitales son los personajes y los escenarios que nos ayudarán a crear el organismo. Y el narrador será nuestro cerebro, aquel que velará para que todo funcione como un reloj.



EL DETONANTE
Bien, tenemos una idea a la que llamamos corazón. Es el momento de ponerlo en marcha, de modo que necesitaremos el detonante para que nuestra idea empiece a latir. En el caso de Ángel Caballero, ¿cuál dijimos que podría ser el detonante?

¿Descubrir un secreto turbio?
¿Perder a su familia?
¿Habrá cometido un homicidio y los remordimientos le avocarán al suicidio?

No hay que tener prisa para encontrar el detonante. Debemos tener muy claro que ese detonante es tan sólido como para que nos sirva para mostrar con claridad el mensaje que queremos transmitir.

Por ejemplo, aunque un despido laboral puede ser un detonante para un cambio drástico en la vida de Ángel Caballero, quizás no tiene la suficiente entidad como para poner a prueba su integridad emocional hasta el punto de plantearse acabar con su vida.

Así pues, supongamos que el detonante que llevó a este hombre a plantearse el suicidio fue que esa semana atropelló a un niño, que falleció al instante.

Tener una idea y el detonante no es poco, pero no tenemos nada. Debemos componer los otros órganos vitales y para ello necesitaremos construir pilares argumentales.

LOS PILARES ARGUMENTALES
Los pilares argumentales son cinco.
- Los personajes
- El narrador
- Los escenarios
- El argumento
- Los recursos técnicos

Los personajes: Son los que desarrollan la acción, los que nos emocionan y los que transitan por la trama.

El narrador: Es el conductor, aquel que acompañará al lector durante toda la historia. Un buen narrador esconderá secretos al lector y a los personajes.

Los escenarios: Los lugares que utilizaremos para mover a nuestros personajes.

El argumento: Todo suceso o toda emoción sucede por algo que no debemos dejar al azar. Hay que argumentar el porqué de todo, desarrollar todo aquello que sucede, darle nuestra interpretación y, sobre todo, permitir al lector que llegue a sus propias conclusiones, pero mandas tú.

Los recursos técnicos: El ritmo, la voz narrativa, el tiempo verbal, el tipo de estructura, los giros, el cliffhunger, el flaixback... Son los trucos que utilizaremos para que la trama sea consistente y atractiva.

Y llegados a este punto... ¿Cómo construimos estos pilares?

EL BRAIMSTORMING O LLUVIA DE IDEAS
En el taller haremos una actividad pensada para hacer en grupo. Es dinámica, lúdica y muy divertida. Cuando estés solo, creando, puedes utilizar esta misma técnica o hacer algo parecido.

¿Cómo funciona el braimstorming?

La lluvia de ideas se divide en cuatro fases:
- La locura
- El por qué y el para qué
- El descarte
- La estructuración

Fase "La locura": Trabajaremos con dos pilares argumentales que señalizaremos con dos post-it (personajes y argumento). Anotaremos bajo cada pilar todo aquello que se nos ocurra. No hay ideas prohibidas, nadie puede criticar o tratar de desarmar la idea del otro. Todas las ideas, por locas que sean, no pueden ser objeto de análisis en esta fase. Cuando el pilar argumental aporte una idea que requiera de un nuevo personaje deberemos incorporarlo en su pilar correspondiente.

Fase "El por qué y el para qué": A partir de las ideas que hemos expuesto, deberemos preguntarnos la utilidad que estas tienen. El moderador os hará llegar a vuestras propias conclusiones.

Fase "El descarte": Ahora sí, es el momento de hacer análisis, de escoger entre todas las opciones que nos ofrecen los pilares argumentales todo aquello que nos servirá para construir la trama.

El por qué nos ayudará a conocer los motivos
¿Por qué tienes dos camisetas azules?
Porque es mi color favorito.
¿Por qué tu madre se fue a vivir a Francia?
Porque era donde residía de pequeña.
¿Por qué Ángel Caballero se quiere suicidar?
Porque está desesperado.

El para qué nos ayudará a descubrir los propósitos
¿Para qué estudias español?
Para encontrar nuevas oportunidades de trabajo.
¿Para qué te has comprado un coche?
Para volver más rápido a casa.
¿Para qué se quiere suicidar Ángel Caballero?
Para dejar de sufrir.

Fase "La estructuración": Una vez tenemos hechos los descartes y tenemos un buen montón de argumentos y personajes para desarrollar la trama es el momento de encajarlos con los otros dos pilares.


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