LA
IDEA:
¿Qué
es una idea?
Es
el germen, la luz que enciende la bombilla. Puede surgir en cualquier momento:
preparando la cena, leyendo el periódico o mirando las noticias, en el vagón
del tren o en una de esas noches de insomnio en que a los escritores se nos
presenta "La gran ola".
La
idea está compuesta por el mensaje que se desea transmitir y el género que
utilizaremos para divulgarla. No vale decir: "voy a escribir una novela
romántica o una novela de acción" y empezar a escribir. La idea es la
primera pieza de un puzle que deberemos ir construyendo. Ella nos marcará el
camino y nos servirá para configurar el resto de piezas que iremos montando a
su alrededor.
En
el caso del ejemplo que vimos en la clase anterior, Ángel Caballero es un
hombre que lo tenía todo: una familia feliz, un buen trabajo, desahogo
económico y un flamante coche nuevo de alta gama. Algo sucede durante una
semana, para que acabe planteándose el suicidio.
En
este caso práctico, ¿cuál creéis que sería la idea?
La
idea a transmitir podría ser "la vulnerabilidad de un hombre que lo ha
tenido todo que se hunde ante un problema. Y el género, un thriller psicológico
o una novela intimista".
¿No
os ha pasado que viendo las noticias os habéis puesto en la piel de alguien a quien
le ha sucedido algo? Un desahucio, un crimen, un accidente absurdo... En ese
momento habéis sentido y os habéis emocionado con ese suceso y algo nos
remueve. Pues la idea, nos tiene que remover, tenemos que transmitirla para que
nuestros lectores consigan entender lo que nosotros habíamos sentido antes.
La
idea es el corazón que bombeará el mensaje, las venas y las arterias son las
líneas argumentales y el resto de órganos vitales son los personajes y los
escenarios que nos ayudarán a crear el organismo. Y el narrador será nuestro
cerebro, aquel que velará para que todo funcione como un reloj.
EL
DETONANTE
Bien,
tenemos una idea a la que llamamos corazón. Es el momento de ponerlo en marcha,
de modo que necesitaremos el detonante para que nuestra idea empiece a latir.
En el caso de Ángel Caballero, ¿cuál dijimos que podría ser el detonante?
¿Descubrir
un secreto turbio?
¿Perder
a su familia?
¿Habrá
cometido un homicidio y los remordimientos le avocarán al suicidio?
No
hay que tener prisa para encontrar el detonante. Debemos tener muy claro que
ese detonante es tan sólido como para que nos sirva para mostrar con claridad
el mensaje que queremos transmitir.
Por
ejemplo, aunque un despido laboral puede ser un detonante para un cambio
drástico en la vida de Ángel Caballero, quizás no tiene la suficiente entidad
como para poner a prueba su integridad emocional hasta el punto de plantearse
acabar con su vida.
Así
pues, supongamos que el detonante que llevó a este hombre a plantearse el
suicidio fue que esa semana atropelló a un niño, que falleció al instante.
Tener
una idea y el detonante no es poco, pero no tenemos nada. Debemos componer los
otros órganos vitales y para ello necesitaremos construir pilares argumentales.
LOS
PILARES ARGUMENTALES
Los
pilares argumentales son cinco.
-
Los personajes
- El
narrador
-
Los escenarios
- El
argumento
-
Los recursos técnicos
Los
personajes: Son los que desarrollan la acción, los que nos emocionan y los
que transitan por la trama.
El
narrador: Es el conductor, aquel que acompañará al lector durante toda la
historia. Un buen narrador esconderá secretos al lector y a los personajes.
Los
escenarios: Los lugares que utilizaremos para mover a nuestros personajes.
El
argumento: Todo suceso o toda emoción sucede por algo que no debemos dejar
al azar. Hay que argumentar el porqué de todo, desarrollar todo aquello que
sucede, darle nuestra interpretación y, sobre todo, permitir al lector que
llegue a sus propias conclusiones, pero mandas tú.
Los
recursos técnicos: El ritmo, la voz narrativa, el tiempo verbal, el tipo de
estructura, los giros, el cliffhunger,
el flaixback... Son los trucos que
utilizaremos para que la trama sea consistente y atractiva.
Y
llegados a este punto... ¿Cómo construimos estos pilares?
EL
BRAIMSTORMING O LLUVIA DE IDEAS
En
el taller haremos una actividad pensada para hacer en grupo. Es dinámica,
lúdica y muy divertida. Cuando estés solo, creando, puedes utilizar esta misma
técnica o hacer algo parecido.
¿Cómo
funciona el braimstorming?
La
lluvia de ideas se divide en cuatro fases:
- La
locura
- El
por qué y el para qué
- El
descarte
- La
estructuración
Fase
"La locura": Trabajaremos con dos pilares argumentales que
señalizaremos con dos post-it (personajes y argumento). Anotaremos bajo cada
pilar todo aquello que se nos ocurra. No hay ideas prohibidas, nadie puede
criticar o tratar de desarmar la idea del otro. Todas las ideas, por locas que
sean, no pueden ser objeto de análisis en esta fase. Cuando el pilar argumental
aporte una idea que requiera de un nuevo personaje deberemos incorporarlo en su
pilar correspondiente.
Fase
"El por qué y el para qué": A partir de las ideas que hemos
expuesto, deberemos preguntarnos la utilidad que estas tienen. El moderador os
hará llegar a vuestras propias conclusiones.
Fase
"El descarte": Ahora sí, es el momento de hacer análisis, de
escoger entre todas las opciones que nos ofrecen los pilares argumentales todo
aquello que nos servirá para construir la trama.
El
por qué nos ayudará a conocer los motivos
¿Por qué tienes dos
camisetas azules?
Porque es mi color favorito.
Porque es mi color favorito.
¿Por qué tu madre
se fue a vivir a Francia?
Porque era donde residía de pequeña.
Porque era donde residía de pequeña.
¿Por qué Ángel
Caballero se quiere suicidar?
Porque está desesperado.
El
para qué nos ayudará a descubrir los propósitos
¿Para qué estudias
español?
Para encontrar nuevas oportunidades de trabajo.
Para encontrar nuevas oportunidades de trabajo.
¿Para qué te has
comprado un coche?
Para volver más rápido a casa.
Para volver más rápido a casa.
¿Para qué se quiere
suicidar Ángel Caballero?
Para dejar de
sufrir.
Fase
"La estructuración": Una vez tenemos hechos los descartes y
tenemos un buen montón de argumentos y personajes para desarrollar la trama es
el momento de encajarlos con los otros dos pilares.
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